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miércoles, 18 de mayo de 2011

El precontrato del Kun con el Madrid


Hace ya algunos meses, mi ex jefe en El Confidencial, José Félix Díaz, prestigioso periodista español y referencia de la prensa deportiva española, me había hablado del famoso precontrato que había firmado el ‘Kun’ Agüero con el Real Madrid. Eso sucedió hace ya algunos meses, cuando Florentino intentó por tierra, mar y aire fichar al argentino.

Sin embargo, había un grave problema. Que Agüero se había convertido en algo más que un símbolo para la afición más romántica del fútbol, esa que puede reír un sábado, llorar un domingo, ver a su equipo perder los colores, recogerlo del suelo, amarlo hasta dormido, soñarlo despierto y hasta acompañarlo al infierno.

Por tal motivo, los hombres de corbata del Vicente Calderón eran conscientes de que si vendían en ese momento al argentino al eterno rival, llámese Real Madrid, la afición rojiblanca podrían convertirse en un pelotón de guerra. Y en ese entonces, después de tanto tiempo, el Atlético había recobrado la confianza, la felicidad salía por sus venas, un doblete le había cambiado el ánimo hasta del jardinero que corta el césped en el feudo colchonero.

Cerezo y Gil Marín se hicieron gigantes. Creían que después de tantos años frustrados al fin habían dado frutos sus semillas. Pero no. La temporada avanzó y llegado el mercado invernal el Atlético parecía no tener pies ni cabeza. Fue entonces cuando Florentino volvió a lanzar la caña al agua.

Y Agüero picó. Cansado de lo mismo y de lo siempre. Picó. Pero con el paso del tiempo, y aunque el Madrid se había asegurado un precontrato, el ‘Kun’ seguía ‘rajando’ contra el conjunto merengue. “Nunca ficharé para el Real Madrid”. Dijo en más de una ocasión. ¿Estrategia o realidad?.

Todos despistados, el precontrato recobra relevancia. Por lo pronto, el ‘hijo’ adoptivo de Maradona ya dio el primer paso. Dio luz verde a su representante para que escuche ofertas. Quizás fue Florentino quien se lo pidió para llevar a acabo la operación. De esta forma, los directivos rojiblancos se encuentran a salvo. Mientras sea el jugador el que levante la frente, ellos no tendrán problema y el Madrid tendrá que pagar los 45 millones de la cláusula y los impuesto, que ascienden a casi 30 millones de euros.

El verano comienza con culebrones fuertes. Que si Kun al Madrid y Benzema a la Premier o a la Juventus. Que si Bojan al Valencia. Que si Forlán se va a Turquía. Veremos, pero por lo pronto, lo único que si les puedo asegurar, es que el precontrato existe, si ficha o no, ya es otro asunto.

Foto: www.clarinveracruzano.com

domingo, 15 de mayo de 2011

Cortocircuito en el Bernabéu


El clima en el Real Madrid está enrarecido. Ni la Copa del Rey ha calmado los ánimos entre el director general y el entrenador en turno. Mourinho y Valdano no se pueden mirar a los ojos, como un cortocircuito que se produce accidentalmente por el contacto de sus conductores y que suele terminar en una descarga que origina un incendio.

Desde enero la relación entre ambos pendía de un hilo, pero en días recientes, para ser más exactos, desde el miércoles pasado, lo que algún día fue amistad y respeto ahora se ha convertido en odio. Mourinho no quiere que Valdano continúe la próxima campaña al lado del presidente. Lo dicen sus actos y sus palabras.

Tras el triunfo del Madrid sobre el Getafe el martes pasado, Valdano habló ante los micrófonos como de costumbre. “Es Mourinho el que decide cuándo sale a las ruedas de prensa. Hubo mucho ruido en las últimas semanas y es importante haber dado un paso al lado para que bajen los decibelios”, dijo el argentino en un tono pacificador.

Sin embargo, y contrario a las buenas intenciones de Valdano, a Mourinho no le sentaron bien sus palabras y un día después autorizó a su portavoz, Eladio Paramés, para que aclarara lo que para el director general era una realidad. “Valdano es el portavoz del Real Madrid, pero no de Mourinho. Cuando dice que dio un paso al costado se engaña rotundamente. José hará ruido cuando quiera hacerlo y hablará inequívocamente”.

Ese clima adverso fue con lo que se encontró Florentino el día que el Real Madrid enseñaba a su público la ‘maltrecha’ Copa del Rey que tanto anhelaba y que arrebató al Barcelona. Durante el acto, Mourinho y Valdano, separados por algunos lugares, no cruzaron palabra alguna, sus miradas esquivas denotaban alta tensión, como si la vanidad se interpusiera entre ellos o como cuando todo el odio sale a la luz y todas las reconciliaciones son falsas.

Florentino sabe que el divorcio es inevitable. Y le preocupa, porque por si fuera poco, hay un tercero en discordia que agrada al público pero que se cuela como pesadilla en los sueños rotos de Valdano. Se llama Fernando Hierro, y lleva colgado en el cuello un letrero que dice “Pronto estaré sin trabajo, si el Madrid me quiere de vuelta, que me llame”.

Mourinho lo recibiría con los brazos abiertos. El madridismo también. Pero Florentino es consciente de que si da su brazo a torcer y deja que el portugués gane esta crispada batalla, su poder se verá resumido a los despachos, dejando en evidencia que el que manda ya no es él sino el entrenador que llegó para cambiar los valores de un club con más de cien años de antigüedad.

Valdano, por su parte, se lo está pensando. Primero, porque sabe que aún cuenta con todo el respaldo de Florentino. Segundo, porque una vez que Mourinho lo despojó del terreno deportivo, el portugués encontró por unas semanas la calma. Y tercero, porque aunque todo hace pensar que The Special One seguirá al frente del Real Madrid, no descartan que en un arranque de ira pueda marcharse casi sin decir adiós. Aunque Valdano también es consciente de que su renuncia daría paz y tranquilidad al club.

Mientras tanto, Hierro se mantiene a la espera. A finales de junio dejará de ser el director deportivo de la Real Federación Española de Fútbol, ese puesto que tan buen prestigio le ha dado después de que España ganará la Eurocopa de 2008 y el Mundial de Sudáfrica.

El madridismo aún lo recuerda con pasión y locura, lo cual lo hace aún más fuerte como candidato único a desplazar a Valdano y a complacer a Mourinho. Quizás, lo que le hace falta a Florentino es un psicólogo que le ayude a encontrar el camino que lo lleve a resolver sus problemas, esos grandes problemas que no se resuelven con dinero.

Foto: www.futbolargentino.com

viernes, 18 de febrero de 2011

El Bernabéu y la serpiente que quiere cambiar de piel


Escribía hoy José Félix Díaz (ver nota), periodista serio, profesional y con gran prestigio en la prensa española por su instinto periodístico y su liderazgo en cuanto a exclusivas se refiere, que Florentino Pérez había retomado la idea de patrocinar el estadio Santiago Bernabéu con el fin de incrementar los ingresos del club que preside.

Para ello, viajó junto con José Ángel Sánchez, director general corporativo del Real Madrid, por diferentes países árabes. La oferta más suculenta que recibió el presidente blanco alcanza los 60 millones de euros, sin embargo, la operación se antoja complicada.

Primero, porque antes de cerrarse la operación tendría que ser aprobada por la Asamblea de socios compromisarios, que actualmente está compuesta por unos dos mil miembros. Y segundo, porque Florentino no estaría de acuerdo en cambiarle el nombre al estadio. Se le pondría la afición en contra a pesar de que ese ingreso supondría, posiblemente, mayor presupuesto para fichar jugadores galácticos, que son los que seducen como mar caribe al presidente merengue.

Sea como fuere, lo cierto es que no sería el primer estadio en España que cambiaría de nombre, Para muestra, el recinto del Mallorca, que de llamarse Son Moix cambió a Ono Estadio y ahora es el Iberostar Estadio. O el antiguo Sadar de Pamplona que ahora se llama Reyno de Navarra.

Como bien menciona Félix en El Confidencial –síganle la pista a este periodista si quieren estar informados sobre la actualidad del fútbol español-, en Inglaterra es más recurrente ver la debilidad de los presidentes ante las ofertas millonarias que, sin temor a equivocarse, aceptan cambiar el nombre de su estadio con el fin de mejor la economía del club al que representan, sin detenerse a pensar que, para los aficionados, el nombre de su segunda casa es algo así como su segundo nombre.

¿Se imaginan que el Estadio Olímpico Universitario cambiará de nombre y ahora se llamara Estadio Banamex, o el Estadio Azteca pasará a ser Coca-Cola Stadium, o que el Camp Nou se convirtiera en el Estadio UNICEF, o el Santiago Bernabéu fuera el Saudí Telecom?

La crisis por la que atraviesan la mayoría de los clubes europeos, aunada a la necesidad de generar mayores ingresos, puede ser un punto de inflexión para que la epidemia del dinero se imponga a la nostalgia que puede generar el cambio de nombre de un estadio.


Foto: corazonblanco.com