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martes, 13 de septiembre de 2011

La UEFA Champions League o el terrario de los camaleones


De todos los reptiles, quizás el camaleón es el más alucinante. Su peculiar morfología y su comportamiento, su mimetismo y sus dotes para la caza lo hacen diferentes al resto. Debido a ésto, la mayoría de los terrarios no se ajustan a los estándares establecidos para su cautiverio.

Como la UEFA Champions League tampoco se ajusta a los enclenques, a los cobardes y tímidos, a los calzonazos y endebles porque suelen convertirse en presas fáciles para los depredadores que ahí habitan.

La Champions de hoy en día deja pocas ventanas abiertas a la suerte y a la sorpresa. Se ha convertido en un bastión de tigres, de leones hambrientos, de delfines ágiles, de equipos que enaltecen la creación del juego prehistórico, el que se juega con los pies y no con las manos, ese que parece absurdo pero que se transforma en arte cuando lo llevan a la sublimación de sus amados.

Ese juego de pillos y descarados que está rodeado de errores humanos porque así lo permite la regla.

Ha vuelto el futbol de las emociones, el balompié de los grandes, como el traje oscuro que acompaña a uno cuando de ir a una gala se trata. Ahora los aperitivos cobran un sabor diferente, la televisión se enciende a 13.45 sin la necesidad de apretar un botón.

Vuelven los anuncios de PlayStation y de la cerveza extranjera de bote verde. Regresa el balón de las estrellas, ese que resbala con precisión en los mojados campos de Europa, en los rectángulos verdes de Londres y de Escocia.

Se volverá a escuchar el himno más bonito del mundo. Otra vez los estadios lucirán llenos, el olor a puro se difuminará con la iluminación del estadio, pues ha regresado el futbol de alta cocina, ha vuelto el espíritu de ‘La Orejona’. ¡Que comience la función!.

Foto: Santiago Cordera.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Pep, la elegancia catalana


(Publicado este 25 de mayo en Medio Tiempo)

Cuando el ciclo de Frank Rijkaard llegó a su fin, debido en gran medida a la incapacidad del holandés por manejar el vestuario, repleto de estrellas rebeldes, la apuesta de Joan Laporta de sentar a Guardiola en el banquillo del Barça fue considerada por aficionados y algunos directivos como una apuesta "muy arriesgada".

Tras sus dos primeros partidos, en los que cosechó una derrota y un empate, el entrenador novato se asomó al abismo. Pero él tenía una idea y estaba dispuesto a morir por ella. "La gente estará orgullosa porque verán que los jugadores lo dan todo en el campo. El equipo correrá y se esforzará. Perseveraremos", dijo en sus inicios.

"La gente estará orgullosa porque verán que los jugadores lo dan todo en el campo. El equipo correrá y se esforzará. Perseveraremos" Y hoy en día ha llevado hasta la última instancia sus fundamentos. Guardiola ha transformado el "modus operandi" del equipo, ha cambiado las formas, el contenido, ha perfeccionado el sistema, ahora suena como una orquesta sinfónica moderna, en donde cada instrumento hace lo suyo sin entorpecer la tarea del todo.

Guardiola es un tipo singular. Raro de pies a cabeza, excepcional. Se mueve con cuidado y casi en absoluto silencio. No da entrevistas particulares. Y no las da porque se resiste a caer en esa especie de juego con los locutores influyentes. "¿Por qué le voy a dar a un tipo poderoso una entrevista y se la voy a negar un pequeño reportero de provincias?".

SEIS TÍTULOS Y ENVEJECIMIENTO POR ESTRÉS

Ha envejecido al ritmo con el que el Barça mueve el balón de lado a lado. Sobre todo en los primeros 18 meses, los meses de los seis títulos, del debut, del estrés producto del trabajo y la presión. Cuando asumió el cargo como entrenador del primer equipo, Pep tenía la misma cantidad de pelo que cuando se retiró como jugador, lucía la misma estampa que cuando portaba el "4" en la espalda y su semblante podía describirse como el de un jugador entrenador y no como el de un entrenador que algún día fue jugador.

Un año y medio después de su debut, en la Final del Mundial de Clubes de Abu Dabi, las imágenes dejaban ver los estragos de un trabajo incesante, demoledor para un técnico inquieto, al que lo rebasa el estrés que le produce la búsqueda de la perfección.

Cruyff, "el entrenador más importante" que ha tenido Guardiola, el que le ayudó a entender "por qué ganas y por qué pierdes", del que aprendió que "el futbol es un juego de pases", ya lo dijo alguna vez: "Pep es un tío muy inteligente, obsesivo en todos los detalles, conseguirá lo que quiera, pero con el tiempo deberá dejar ese seguimiento tan cercano de todo o acabará enfermo".

Pero Guardiola es así, un hombre tozudo. Es una apisonadora. Como su equipo. Su círculo cercano lo describe como una persona apasionada y obsesivo. Su hermano menor, Pere, lo considera un ser "orgulloso" y asegura que cuando algo se le mete en la cabeza se vuelve alguien "muy pesado, no para".

Xavi lo describe como el hombre clave de este Barça. "No hay secreto: él lo da todo, no se da un respiro. Es un enfermo del futbol, no sé si se da cuenta de su intensidad. Se implica tanto y hay tanto compromiso por su parte que si no respondes, quedas retratado".

Albert Benaiges, hasta hace poco coordinador de las Fuerzas Básicas del conjunto azulgrana y actual Director de la FCB Escola del club, describió para Medio Tiempo el momento en el que lo conoció. "Cuando lo conocí con 13 años era flaco, feo, cabezón, y ahora es el gran jefe de los entrenadores del mundo. La verdad es que es una pasada".

GUARDIOLA, AL PURO ESTILO RESERVOIR DOGS

Guardiola es detallista. Cuida todas sus formas, por eso el mundo del futbol quedó asombrado cuando se refirió a Mourinho como "el puto amo" de las salas de prensa. Tienen tantas manías como respuestas para cuando un partido se le pone cuesta arriba. Pasa ante las cámaras como uno de aquellos personajes de "Reservoir Dogs" de Tarantino, con sus trajes finos y sus corbatas delgadas.

Se le reconoce como el entrenador de la barba crecida de tres días y el pelo recortado cada día más. Lo del gusto por la moda se lo debe a su mujer, Cristina Serra, cuya familia tiene una recocida tienda de ropa. Ella es la que alimentó sus refinados gustos por los viajes, por la fotografía y el cine, fue ella la que lo adentró en el gran mundo de la lectura.

El último libro que envolvió a Pep fue "El arma de los invisibles", una novela que apela a la amistad y los valores del gran periodista y escritor español José Manuel García, romántico del futbol y gran persona, con el que Medio Tiempo pudo hablar y preguntarle por la posible razón por la que Guardiola se enamoró de su novela.

"Creo que le gusta lo del afán de superación, que una persona normal pueda lograr sus objetivos por muy difíciles que sean, para ello recibe la ayuda de otros. Los invisibles. La buena gente, la gente normal, si se lo propone, logra llegar a grandes metas. Ahora también la están leyendo Iniesta y Puyol", comenta con ilusión.

Y es que Guardiola también se mueve por anhelos y esperanzas. De ahí los videos que pone a sus jugadores antes de los partidos más importantes, como la versión editada de Gladiador antes de la Final de la Champions League en 2009. O la canción de "Viva la vida" de Coldplay. O la cinta que les puso a sus jugadores con los mejores momentos de cada uno de ellos.

Guardiola siempre se reinventa. No por algo su Barça es la síntesis de la mejor versión del afamado "Dream Team". Es barcelonista hasta las entrañas. Nunca olvida sus orígenes, los de ser hijo de un albañil, la de ser un niño de pueblo.
[MEDIOTIEMPO]

Ferguson, un 'cascarrabias' escocés con tintes revolucionarios


(Publicado en Medio Tiempo este 25 de mayo)

El año en que la Unión Soviética lanzaba la estación espacial Mir, el trasbordador espacial Challenger estallaba poco después de su despegue, Barcelona era elegida sede de olímpica para 1992, el novelista español Pérez-Reverte publicaba “El húsar”, en los cines se entrenaba Blue Velvet, Mike Tyson se convertía en el campeón del mundo de boxeo más joven de la historia, Alain Prost se coronaba en la F1 y Argentina ganaba en México su segunda Copa del Mundo con Maradona a la cabeza, un técnico llamado Alex Ferguson llegaba al banquillo del Manchester United para cambiar el rumbo de un equipo que estaba a la deriva. Era noviembre de 1986.

Si a Ferguson le preguntaran hoy en día si alguna vez imaginó que iba a ganar con el Manchester 12 campeonatos de la Premier League, dos Champions League, cinco FA Cup, nueve Community Shield, cuatro Carling Cup, una Recopa de Europa, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes en casi 25 años como entrenador de los 'Red Devils' seguramente diría que no.

Pero a veces la realidad supera a la ficción. Y como si de un actor de cine se tratara, Ferguson ha interpretado diversos papeles a lo largo de más de dos décadas al frente del United. Atrás ha quedado la imagen del entrenador sereno, callado y de pelo castaño que aprendía a pilotar aviones con un Airbus 380 en sus manos.

Ferguson se ha convertido en un gran estratega, en un fantástico jugador de ajedrez que sabe bloquear las fuerzas de su adversario. Quizás la clave de su éxito está en construir y reconstruir, algo que posiblemente aprendió cuando trabajaba construyendo y reparando buques en los astilleros de su pueblo natal en Glasgow.

Siempre está en constante regeneración. Quizás la piedra angular de su proyecto, el motor de su revolución, de su futbol a mil por hora, comenzó el día que visitó a un joven galés que cumplía 17 años. Además de felicitarlo, en la mano le llevaba un contrato redactado por él. El chico corría como un galgo y la pelota no se le despegaba del pie. Era Ryan Giggs, ese zurdo de oro al que con el tiempo le han salido arrugas en el United y que ha participado en todos los títulos de la ‘era Ferguson’.

Antes de que lo nombraran Caballero de Inglaterra, Ferguson había descubierto que si mezclaba sangre fresca con un poco de sabiduría arcaica lograría una poción extraordinaria. Entonces dio forma a los David Beckham, Paul Scholes, Gary Neville y terminó de moldear al aguerrido Cantona, a Paul Ince, a Peter Schmeichel y a Bryan Robson.

SU METAMORFOSIS

En plena ebullición, y una vez que el éxito lo arropó como una madre a un recién nacido, Ferguson sufrió una metamorfosis. Dejó el capullo para convertirse en un fanfarrón con acento escocés. En un incomprendido paranoico. Sentía persecuciones en donde no las había. El poder y los títulos le abrieron las puertas de la soberbia.

Prácticamente no hay derrota que no se la atribuya a un error arbitral. Asegura que hay una conspiración por parte de la Football Asociation en su contra. Si la culpa no es del colegiado, entonces es del calendario, y si no de la UEFA, y así una y otra vez.

El ‘cascarrabias’ escocés de los ojos azules no conoce límites. Insulta a jugadores, a entrenadores, al Real Madrid, a los árbitros, al pueblo alemán, con una sensación de impunidad, como si fuese un ser intocable.

Quizás por eso, como dice John Carling, prestigioso escritor y periodista británico, “no es extraño que Ferguson sea el técnico más admirado por José Mourinho”.

“Ferguson es una inspiración para mí. Siempre he dicho que él fue una de las razones por las que yo llegué a Inglaterra y fiché por el Chelsea. Su entusiasmo por el futbol es contagioso”, aseguró en una ocasión el estratega portugués.

Sea como fuere, lo cierto es que 20 años después las ideas de Cruyff y Ferguson siguen compitiendo en la cima del futbol mundial. Guardiola cogió la estafeta de su ‘padre’ holandés. Mantiene con vida aquel sistema que revolucionó el balompié mundial. Y ahora volverán a verse cara a cara en Wembley.

UN CORAZÓN DE 69 AÑOS

Ferguson tiene un corazón de 69 años a prueba de bombas. La coraza que lo protege es producto de una idea, de una doctrina parecida al socialismo en donde prevalecen la mentalidad obrera, la conciencia de clase, de grupo, pero quitando los aspectos políticos y dejando sólo el proyecto.

La trayectoria del bravucón escocés le ha generado tantos admiradores como detractores. Sigue habiendo aficionados que no toleran su habilidad para desestabilizar a sus rivales, a los árbitros, al mundo del futbol. Tampoco agrada su soberbia, su embriaguez de éxitos.

Pero Ferguson siempre está ahí, es omnipresente. Siempre estará en algún rincón del 'Teatro de los Sueños'. Su filosofía está en el campo, siempre en constante movimiento. Su nuevo ‘baby boom’ lo representa. Después de dejar ir a uno de sus incondicionales amores al Madrid, se negó a dejar escapar al otro, al niño malo, al ‘Hooligan’. Pero por si a caso, ya prepara a su siguiente camada, los ‘Chicharito’, Valencia, Bebé, los gemelos Da Silva, jugadores que tienen una proyección a futuro de largo alcance.

El 28 de mayo habrá un enfrentamiento de ideas futbolísticas parecidas. Será la batalla del viejo contra el joven, de la arrogancia contra la humildad. Habrá un choque de trenes a gran velocidad donde el futbol vistoso cobra relevancia y se impone a la normalidad.

[MEDIOTIEMPO]

jueves, 3 de marzo de 2011

El hijo futbolista de Gadafi


Pareciera que son personajes de una película, que salieron de la imaginación de un director de cine, que son producto de un guión que ganó el Oscar, pero desafortunadamente no lo son. Hablamos de Gadafi y su familia, el dictador Libio que tiene en vilo a gran parte del planeta tierra y que ha atentado contra su propia población, que insiste en que es “el pueblo”, y no él, quien gobierna, que ha preferido perpetrarse en el poder en vez de dejar el cargo y salvar cientos de vidas humanas que piden su exilio después de más de 40 años en el gobierno.

Esta es la historia de uno de sus ocho hijos, Al-Saadi, quien invirtió gran parte de su fortuna y de sus influencias para convertirse en futbolista profesional. Su travesía por las alfombras verdes comenzó cuando decidió convertirse en presidente del club de la capital. Rápidamente compaginó su función directiva con la de jugador profesional. Se convirtió en el capitán del Al-Ahli de Trípoli. Era el año 2000. No era un jovenzuelo, tenía 27 años y había decidido, sin consultar a nadie, que tenía las cualidades de un mediocentro creativo.

No satisfecho con sus múltiples funciones alrededor del balompié libio, se hizo cargo de la Federación de Futbol de su país. Estando ahí, contrató por unos cuantos fajos de dinero a Maradona como asesor, a Carlos Bilardo como seleccionador y a Ben Johnson como preparador físico.

Esos fueron sus primeros pasos en el mundo de las patadas. Posteriormente, cambió de colores, fichó por el Al- Ittihadi hasta 2003. Obsesionado con el futbol, y con plena convicción de que su sueño ya no sólo consistía en ser futbolista profesional, sino que, al ver que sus arcas eran más productivas que sus piernas, y sus influencias más efectivas que su cintura, decidió convertirse en una estrella del Calcio y deleitar al público italiano en algún partido de Champions.

Y dicho y hecho. En 2003 el Perugia lo contrató por dos años. Ilusionado y con los tacos bien boleados, esperó su turno, sin embargo, el día que todo se había conjugado para que Saadi debutase, un tranvía llamado antidoping se le atravesó. Sin pisar el césped, el hijo favorito de Gadafi pasó por el control de dopaje, dio positivo por una sustancia llamada nandrolona que encontraron en su orina, y se quedó tres meses sancionado sin poder jugar.

En 2005 cambió de equipo y fichó por el Udinese. Ahí estuvo a punto de ver cumplido su objetivo, el de jugar un encuentro de Champions League, sin embargo, el entrenador discriminó los miles de euros que Saadi tenía un maletín y lo dejó en el banquillo. En tres campañas sólo jugó un partido.

Después llegó la oferta de la Sampdoria, un mítico de Italia que se aseguró con su fichaje una buena recompensa y no se vio en problemas con su afición, pues Saadi nunca debutó con el amor eterno de Génova.

Fue entonces cuando decidió ponerle punto y final a su historia como futbolista. A decir verdad, dicen los que saben, que sus cualidades como jugador eran escasas, sus piernas no le permitían mover el balón con facilidad, su cintura parecía de metal, su técnica era más parecida a la de una tabla de madera que a la de un tablero de ajedrez.

Sus encantos traspasaron la frontera de los trogloditas amantes del balompié, en 2012 se estrenará una película made in Hollywood con presupuesto que salió de su bolsillo. Hay que acentuar que también pagó 300 mil euros al Barça en abril de 2003 por un partido amistoso contra el equipo dirigido en ese entonces por Radomir Antic, e intentó engañar a la mafia italiana al no pagar un mes de cuenta de un hotel asegurando que creía haber liberado la cuenta antes de partir.

Foto: www.tribuneindia.com

miércoles, 16 de febrero de 2011

Fútbol gourmet

Llega nuevamente a nuestras televisiones el mejor fútbol a nivel clubes. Los octavos de final de la Champions League representan una comida gourmet para todo aquél aficionado al balompié. Todo gira alrededor de un balón, y no me refiero al artefacto que patean los futbolistas con la intención de dormirlo en la red, sino al fenómeno de masas por excelencia que despierta la atención de propios y extraños en el planeta tierra.

Para hoy, el chef nos ha preparado un suculento platillo que lleva ingredientes afrodisiacos. Por una lado, Xavi, presente azulgrana que se cuece a parte y a altas temperaturas. Por el otro, Cesc, futuro culé que se cocina a fuego.

Son diferentes pero complementarios. Ambos se criaron bajo los lineamientos de La Masía. Su fútbol es parecido, con algunas diferencias que al cabo del tiempo terminan siendo simétricas. Xavi representa al futbolista inteligente, ese que lee un partido acostumbrado a sentarse al sofá y devorarse un libro de Coetzee, le impone el ritmo al partido según lo indique su reloj suizo, se mueve entre líneas como quien lleva una brújula en el desierto, toca sencillo y sin arriesgar, encuentra espacios en donde sólo hay estrechos, se adhiere al césped buscando la gravedad cero, hace de su estatura una cualidad y no un defecto, y observa el movimiento de sus compañeros como si trajera un detector de metales.

Por su parte, Fábregas, es la competitividad hecha futbolista. Los ingredientes que le pone al fútbol son diversos y exquisitos. Su facilidad para definir es tremenda, lo mismo arranca antes de cruzar la línea de medio campo, se incorpora con gran potencia al frente y culmina con un potente disparo fuera del área, como también recibe dentro del área, regatea y pone un pase que irremediablemente termina en gol. Cesc representa al futbolista líder, ese que motiva a sus compañeros como gobernante que se sube al estrado y mueve multitudes, es el epicentro de un equipo que se ve mejor en los ensayos que en la puesta en escena. Su capacidad de lectura es la de un escritor al que le gustan los saltos de tiempo, pero coincide con Xavi en que el ritmo determina la forma de juego, en que en la falta de espacios se encuentra el hueco perfecto, en que en la sencillez de un pase está la complejidad del acierto.

Cesc es el alumno y Xavi el maestro. El primero se fue del Barça pensando que con el segundo en casa nunca tendría oportunidades de brillar, y el segundo se quedó sin obstáculos en el camino. Sin embargo, uno en Londres y el otro en Barcelona, terminaron por descifrar un crucigrama llamado fútbol. Su talento no es casualidad, son producto de una misma filosofía que encarnan el Barcelona y el Arsenal desde tiempo atrás.

Hoy se verán las caras presente y futuro. Xavi está cerca de descender del pico más alto, sus lesiones le advierten que debe ser cauto cada partido, de ahí, las alarman en las oficinas del Camp Nou; un sustituto debe venir en camino, y no porque el club tenga prisa, sino porque el camino de Londres a Barcelona es largo y espinoso. Y ahí aparece Cesc, contrastado jugador que emana exquisitez, y que tiene ADN Barça.