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miércoles, 25 de mayo de 2011

Pep, la elegancia catalana


(Publicado este 25 de mayo en Medio Tiempo)

Cuando el ciclo de Frank Rijkaard llegó a su fin, debido en gran medida a la incapacidad del holandés por manejar el vestuario, repleto de estrellas rebeldes, la apuesta de Joan Laporta de sentar a Guardiola en el banquillo del Barça fue considerada por aficionados y algunos directivos como una apuesta "muy arriesgada".

Tras sus dos primeros partidos, en los que cosechó una derrota y un empate, el entrenador novato se asomó al abismo. Pero él tenía una idea y estaba dispuesto a morir por ella. "La gente estará orgullosa porque verán que los jugadores lo dan todo en el campo. El equipo correrá y se esforzará. Perseveraremos", dijo en sus inicios.

"La gente estará orgullosa porque verán que los jugadores lo dan todo en el campo. El equipo correrá y se esforzará. Perseveraremos" Y hoy en día ha llevado hasta la última instancia sus fundamentos. Guardiola ha transformado el "modus operandi" del equipo, ha cambiado las formas, el contenido, ha perfeccionado el sistema, ahora suena como una orquesta sinfónica moderna, en donde cada instrumento hace lo suyo sin entorpecer la tarea del todo.

Guardiola es un tipo singular. Raro de pies a cabeza, excepcional. Se mueve con cuidado y casi en absoluto silencio. No da entrevistas particulares. Y no las da porque se resiste a caer en esa especie de juego con los locutores influyentes. "¿Por qué le voy a dar a un tipo poderoso una entrevista y se la voy a negar un pequeño reportero de provincias?".

SEIS TÍTULOS Y ENVEJECIMIENTO POR ESTRÉS

Ha envejecido al ritmo con el que el Barça mueve el balón de lado a lado. Sobre todo en los primeros 18 meses, los meses de los seis títulos, del debut, del estrés producto del trabajo y la presión. Cuando asumió el cargo como entrenador del primer equipo, Pep tenía la misma cantidad de pelo que cuando se retiró como jugador, lucía la misma estampa que cuando portaba el "4" en la espalda y su semblante podía describirse como el de un jugador entrenador y no como el de un entrenador que algún día fue jugador.

Un año y medio después de su debut, en la Final del Mundial de Clubes de Abu Dabi, las imágenes dejaban ver los estragos de un trabajo incesante, demoledor para un técnico inquieto, al que lo rebasa el estrés que le produce la búsqueda de la perfección.

Cruyff, "el entrenador más importante" que ha tenido Guardiola, el que le ayudó a entender "por qué ganas y por qué pierdes", del que aprendió que "el futbol es un juego de pases", ya lo dijo alguna vez: "Pep es un tío muy inteligente, obsesivo en todos los detalles, conseguirá lo que quiera, pero con el tiempo deberá dejar ese seguimiento tan cercano de todo o acabará enfermo".

Pero Guardiola es así, un hombre tozudo. Es una apisonadora. Como su equipo. Su círculo cercano lo describe como una persona apasionada y obsesivo. Su hermano menor, Pere, lo considera un ser "orgulloso" y asegura que cuando algo se le mete en la cabeza se vuelve alguien "muy pesado, no para".

Xavi lo describe como el hombre clave de este Barça. "No hay secreto: él lo da todo, no se da un respiro. Es un enfermo del futbol, no sé si se da cuenta de su intensidad. Se implica tanto y hay tanto compromiso por su parte que si no respondes, quedas retratado".

Albert Benaiges, hasta hace poco coordinador de las Fuerzas Básicas del conjunto azulgrana y actual Director de la FCB Escola del club, describió para Medio Tiempo el momento en el que lo conoció. "Cuando lo conocí con 13 años era flaco, feo, cabezón, y ahora es el gran jefe de los entrenadores del mundo. La verdad es que es una pasada".

GUARDIOLA, AL PURO ESTILO RESERVOIR DOGS

Guardiola es detallista. Cuida todas sus formas, por eso el mundo del futbol quedó asombrado cuando se refirió a Mourinho como "el puto amo" de las salas de prensa. Tienen tantas manías como respuestas para cuando un partido se le pone cuesta arriba. Pasa ante las cámaras como uno de aquellos personajes de "Reservoir Dogs" de Tarantino, con sus trajes finos y sus corbatas delgadas.

Se le reconoce como el entrenador de la barba crecida de tres días y el pelo recortado cada día más. Lo del gusto por la moda se lo debe a su mujer, Cristina Serra, cuya familia tiene una recocida tienda de ropa. Ella es la que alimentó sus refinados gustos por los viajes, por la fotografía y el cine, fue ella la que lo adentró en el gran mundo de la lectura.

El último libro que envolvió a Pep fue "El arma de los invisibles", una novela que apela a la amistad y los valores del gran periodista y escritor español José Manuel García, romántico del futbol y gran persona, con el que Medio Tiempo pudo hablar y preguntarle por la posible razón por la que Guardiola se enamoró de su novela.

"Creo que le gusta lo del afán de superación, que una persona normal pueda lograr sus objetivos por muy difíciles que sean, para ello recibe la ayuda de otros. Los invisibles. La buena gente, la gente normal, si se lo propone, logra llegar a grandes metas. Ahora también la están leyendo Iniesta y Puyol", comenta con ilusión.

Y es que Guardiola también se mueve por anhelos y esperanzas. De ahí los videos que pone a sus jugadores antes de los partidos más importantes, como la versión editada de Gladiador antes de la Final de la Champions League en 2009. O la canción de "Viva la vida" de Coldplay. O la cinta que les puso a sus jugadores con los mejores momentos de cada uno de ellos.

Guardiola siempre se reinventa. No por algo su Barça es la síntesis de la mejor versión del afamado "Dream Team". Es barcelonista hasta las entrañas. Nunca olvida sus orígenes, los de ser hijo de un albañil, la de ser un niño de pueblo.
[MEDIOTIEMPO]

Ferguson, un 'cascarrabias' escocés con tintes revolucionarios


(Publicado en Medio Tiempo este 25 de mayo)

El año en que la Unión Soviética lanzaba la estación espacial Mir, el trasbordador espacial Challenger estallaba poco después de su despegue, Barcelona era elegida sede de olímpica para 1992, el novelista español Pérez-Reverte publicaba “El húsar”, en los cines se entrenaba Blue Velvet, Mike Tyson se convertía en el campeón del mundo de boxeo más joven de la historia, Alain Prost se coronaba en la F1 y Argentina ganaba en México su segunda Copa del Mundo con Maradona a la cabeza, un técnico llamado Alex Ferguson llegaba al banquillo del Manchester United para cambiar el rumbo de un equipo que estaba a la deriva. Era noviembre de 1986.

Si a Ferguson le preguntaran hoy en día si alguna vez imaginó que iba a ganar con el Manchester 12 campeonatos de la Premier League, dos Champions League, cinco FA Cup, nueve Community Shield, cuatro Carling Cup, una Recopa de Europa, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes en casi 25 años como entrenador de los 'Red Devils' seguramente diría que no.

Pero a veces la realidad supera a la ficción. Y como si de un actor de cine se tratara, Ferguson ha interpretado diversos papeles a lo largo de más de dos décadas al frente del United. Atrás ha quedado la imagen del entrenador sereno, callado y de pelo castaño que aprendía a pilotar aviones con un Airbus 380 en sus manos.

Ferguson se ha convertido en un gran estratega, en un fantástico jugador de ajedrez que sabe bloquear las fuerzas de su adversario. Quizás la clave de su éxito está en construir y reconstruir, algo que posiblemente aprendió cuando trabajaba construyendo y reparando buques en los astilleros de su pueblo natal en Glasgow.

Siempre está en constante regeneración. Quizás la piedra angular de su proyecto, el motor de su revolución, de su futbol a mil por hora, comenzó el día que visitó a un joven galés que cumplía 17 años. Además de felicitarlo, en la mano le llevaba un contrato redactado por él. El chico corría como un galgo y la pelota no se le despegaba del pie. Era Ryan Giggs, ese zurdo de oro al que con el tiempo le han salido arrugas en el United y que ha participado en todos los títulos de la ‘era Ferguson’.

Antes de que lo nombraran Caballero de Inglaterra, Ferguson había descubierto que si mezclaba sangre fresca con un poco de sabiduría arcaica lograría una poción extraordinaria. Entonces dio forma a los David Beckham, Paul Scholes, Gary Neville y terminó de moldear al aguerrido Cantona, a Paul Ince, a Peter Schmeichel y a Bryan Robson.

SU METAMORFOSIS

En plena ebullición, y una vez que el éxito lo arropó como una madre a un recién nacido, Ferguson sufrió una metamorfosis. Dejó el capullo para convertirse en un fanfarrón con acento escocés. En un incomprendido paranoico. Sentía persecuciones en donde no las había. El poder y los títulos le abrieron las puertas de la soberbia.

Prácticamente no hay derrota que no se la atribuya a un error arbitral. Asegura que hay una conspiración por parte de la Football Asociation en su contra. Si la culpa no es del colegiado, entonces es del calendario, y si no de la UEFA, y así una y otra vez.

El ‘cascarrabias’ escocés de los ojos azules no conoce límites. Insulta a jugadores, a entrenadores, al Real Madrid, a los árbitros, al pueblo alemán, con una sensación de impunidad, como si fuese un ser intocable.

Quizás por eso, como dice John Carling, prestigioso escritor y periodista británico, “no es extraño que Ferguson sea el técnico más admirado por José Mourinho”.

“Ferguson es una inspiración para mí. Siempre he dicho que él fue una de las razones por las que yo llegué a Inglaterra y fiché por el Chelsea. Su entusiasmo por el futbol es contagioso”, aseguró en una ocasión el estratega portugués.

Sea como fuere, lo cierto es que 20 años después las ideas de Cruyff y Ferguson siguen compitiendo en la cima del futbol mundial. Guardiola cogió la estafeta de su ‘padre’ holandés. Mantiene con vida aquel sistema que revolucionó el balompié mundial. Y ahora volverán a verse cara a cara en Wembley.

UN CORAZÓN DE 69 AÑOS

Ferguson tiene un corazón de 69 años a prueba de bombas. La coraza que lo protege es producto de una idea, de una doctrina parecida al socialismo en donde prevalecen la mentalidad obrera, la conciencia de clase, de grupo, pero quitando los aspectos políticos y dejando sólo el proyecto.

La trayectoria del bravucón escocés le ha generado tantos admiradores como detractores. Sigue habiendo aficionados que no toleran su habilidad para desestabilizar a sus rivales, a los árbitros, al mundo del futbol. Tampoco agrada su soberbia, su embriaguez de éxitos.

Pero Ferguson siempre está ahí, es omnipresente. Siempre estará en algún rincón del 'Teatro de los Sueños'. Su filosofía está en el campo, siempre en constante movimiento. Su nuevo ‘baby boom’ lo representa. Después de dejar ir a uno de sus incondicionales amores al Madrid, se negó a dejar escapar al otro, al niño malo, al ‘Hooligan’. Pero por si a caso, ya prepara a su siguiente camada, los ‘Chicharito’, Valencia, Bebé, los gemelos Da Silva, jugadores que tienen una proyección a futuro de largo alcance.

El 28 de mayo habrá un enfrentamiento de ideas futbolísticas parecidas. Será la batalla del viejo contra el joven, de la arrogancia contra la humildad. Habrá un choque de trenes a gran velocidad donde el futbol vistoso cobra relevancia y se impone a la normalidad.

[MEDIOTIEMPO]